LO QUE EL SABIO DESEA, LO BUSCA EN SI MISMO; EL VULGO LO BUSCA EN LOS DEMÁS. Confucio.
Para estar bien con los demás hay que estar bien con uno mismo. Ahora que estamos en el tercer milenio, estamos acostumbrados al contacto con las multitudes, la radio, la televisión, el ordenador, que hemos olvidado cómo estar solos con nuestros pensamientos. Alguien dijo que “no hay nada más dificil que estar entre cuatro paredes blancas”, y es verdad. Pero no es menos cierto que sin un verdadero autoconocimiento no se puede progresar.. Todos sentimos cierto temor cuando abandonamos el ajetreo diario para internarse en los rincones de la mente. Estamos tan habituados a que piensen por nosotros -nuestros superiores, los especialistas, los medios de comunicación sobre todo, que nos sentimos perdidos en una espacio tan inmenso. Eso hace que rehuyanos el silencio y la soledad, buscando cualquier cosa que nos “distraiga”. No obstante, nuestra felicidad depende del conocimiento que tengamos de nuestras necesidades y limitaciones. Es probable que ignoremos aspectos de nuestra personalidad que están condicionando nuestro presente.
Piensa en los aspetos de tu carácter que te ayudan a avanzar y en los que frenan tu progreso. Asegúrate de que no te aferras a un estilo de vida determinado por temor a lo nuevo.